8 de mayo de 2014

Bla bla bla bla...

"Bla, bla, bla". Sílabas fáciles, básicas y repetitivas, pero suficientes para encender una polémica.


Según la Real Academia Española, "blablá" significa: "Discurso largo y sin sustancia, y a veces con tonterías o desatinos" en Chile, México y El Salvador.
Si le agregamos una sílaba más, es decir bla-bla-bla o blablablá, la RAE le agrega dos acepciones:
Onomatopeya para imitar el ruido de la conversación ininterrumpida e insustancial y discurso vacío de contenido.

La historia del blablá


En la antigua Grecia, el término equivalente era "bar bar bar". Tomado de la misma raíz que la palabra bárbaro, significaba que las palabras dichas eran "ruidos sin sentido", dice Geoff Nunberg, lingüista de la Universidad de California, Berkeley.
El Diccionario Inglés de Oxford le atribuye el primer uso documentado de "blah" al periodista estadounidense Howard Vincent O'Brien, en su libro de memorias Wine , Women & War de 1918.
Tres años después, la revista de EE.UU. Collier's: The National Weekly usó un doble bla: "Un locutor especial comienzó un largo debate con él mismo que era casi puro bla, bla".
Pero Nunberg dice que probablemente fue utilizado antes de eso, y podría haber evolucionado a partir de " blab blab blab ", una frase que aparecía en los libros ya en el siglo XIX.
"Blab podía significar revelar un secreto", cuenta.

Pero el uso del blablá se disparó en el periodo de postguerra, de acuerdo al programa NGram de Google, que mide la frecuencia de uso de una palabra en su colección de libros digitales. "Entre 1960 y 2000, aumentó 50 veces", dice Nunberg. Fuente: BBC

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