6 de noviembre de 2012

¿Cómo se puede decir "efe" sin dientes en tiempos de hambre?


La palabra hambre proviene, como tantas otras, del latín vulgar. En latín vulgar, "hambre" se decía famis, -inis. En latín clásico, se decía fames, -is. En otras lenguas de raíz latina como el portugués, esto derivó en la forma fome mientras que en francés se dice faim. Pero en español fue variando: en algunos textos del siglo X encontramos la forma famne, al igual que en otros textos hasta al menos tres siglos después. En el Poema de Mio Cid, en cambio, que es un famoso cantar de gesta anónimo sobre las hazañas heroicas de los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador, y que data del 1200, leemos "fambre" en lugar de "famne". 



Pero la pregunta es, ¿por qué la efe derivó en hache? Hasta el siglo XIII la hache se pronunciaba de forma aspirada, como ocurre en el inglés y algunos creen, atención, que entre los españoles y demás pueblos europeos, el fonema hache aspirado podría haber sido la forma típica (o de-formación típica) de pronunciar la efe porque muchas personas en la Edad Media perdían todos los dientes superiores. ¡Qué horror! ¿Qué me decís?

En cualquier caso, en español se conserva la efe para decir "famélico" (muerto de hambre), y de hecho, el diccionario de la academia española mantiene la forma "fambre", pero como en desuso porque no existen registros de que más allá del siglo XIX en los que se usaran la forma famne o fambre.

"Matar al pueblo de hambre", era, en latín: "plebem fame necare." (Cicerón).

Sea como sea, y cueste lo que cueste, hay que ir al dentista al menos una vez al año aun cuando creas que tus dientes están sanos. En los casos avanzados de gengivitis, los dientes pueden tambalearse y, si no se trata, caerse.

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