14 de octubre de 2012

La expansión de los celtas

El pueblo celta, uno las más grandes y guerreras poblaciones de Europa, provino, según algunos escritos, de Asia y otros de la zona de Grecia. Fuese de la manera que fuese, desde antes del 1.400 a.C. los celtas ya era una gran pueblo. Se sabe que parte de Europa Occidental, Irlanda, Escocia, Gales, la Bretaña, Normandía, la Isla de Mann, Cornualles y el Norte de España ya era por entonces celta. Lo más curioso, es que poca gente sabe que en el S.O. del Mar Negro, dentro del territorio de la actual Turquía y en Bulgaria,ya había durante los siglos V y VI a.C pueblos celtas. Después, con el paso del tiempo, se llegaría a extender prácticamente por toda Europa.


La palabra “celta” viene de la palabra “Keltoi” relacionada con el vocabulario griego y que daba utilidad para definir a un gran pueblo bárbaro.

Los celtas amaban la cultura y por cuestiones de defensa llegaron a crear un arte en la guerra. Se manejaban mediante clanes, cimentando matrimonios entre ellos para crear grupos leales a un mismo señor, como ocurrió en Escocia. De los vikingos aprendieron también a navegar, a moverse y a defender su territorio. Los celtas fue un pueblo que perdió mucho durante la época del Imperio Romano, aunque hoy sabemos que nunca los romanos llegaron a invadir Irlanda, el último bastión del mundo celta de la Europa Occidental. Los romanos acabaron con los pueblos celtas, fueron verdugos de éste pueblo desde la época de Julio Cesar. Roma impuso un ejército considerable, eficaz y sin complejos. Los romanos se creyeron el pueblo más superior de la tierra y determinaron acabar con cualquier pueblo bárbaro que se opusiera a su expansión. En el año 80 d.C. Agrícola, general romano consideró la invasión de este país.

Uno de los má grandes guerreros celtas de la Galia (actual Francia) fue Vercingétorix el último gran general galo que luchó sin descanso para alejar las tropas romanas de sus territorios y derrotado por las tropas romanas de Julio César. Este general galo fue el gran unificador de las tribus galas, sobre todo del oeste de la Galia. Como él, hay muchos mitos que hoy en día nos recuerda cómo era este gran pueblo, dentro de su diversidad de territorios y su profundo amor a la cultura y a la naturaleza.

Profundizamos en la história medieval de Irlanda, lugar celta por excelencia, la tierra de druidas, duendes, de las almas, de gnomos, del misterio y en ella encontramos que en el año 150 d.C. el geógrafo griego Ptolomeo dibujaba ya la isla de Irlanda en los planos de navegación. Hacia el año 367 los irlandeses tomaron la iniciativa de invadir Britania (actual Inglaterra) y volverla a colonizar con gentes venidas de Irlanda y Escocia, aunque los sajones (celtas indoeuropeos del centro del continente) ayudaron a esta invasión y fueron ciertamente los primeros pobladores después de los romanos. En el s.V llega a Irlanda un misionero, Palladius, enviado por el Papa para empezar a cristianizar el pais. Pero no llegaría a ser efectivo hasta que dos años después un joven San Patricio, pastor de ovejas que fue capturado por los irlandeses en tierras de la Galia Occidental, culminara el trabajo empezado por Palladius dos años antes. El joven Patricio se encarga de hacer de los celtas un pueblo cristiano, como en el año 455 en que funda la iglesia de Armagh (en el Ulster, NE del país). Cien años después llegaria Colmcille, un misionero cristiano nacido en Irlanda, que fundaría en el año 563 el monasterio de Iona en las Islas Hebridas. Colmcille, seria San Column o Columbano. Unos diez años antes ya empezaban a construirse muchas abadías y monasterios por todo el pais. Columbano moriría en Italia. Ambos santos son muy venerados actualmente en la esmeralda tierra de Irlanda.

Las incursiones vikingas empezarían hacia finales del siglo VIII. En el siglo IX comenzarían también las poblaciones y asentamientos de origen vikingo en el territorio.

En el año 1000, el país se dividía en unos cien clanes y eran gobernados por príncipes o reyes, muchos de origen vikingo, en las mayores provincias como Munster, Connaught, Ulster, Meath o Leinster, también llamados Tuatha “Reinos”. Estos reinos no eran hereditarios sino electivos. Se elegía rey para un periodo determinado de tiempo o en algunos casos, hasta que éste muriera. Luego se volvían a reunir para elegir a otro.

El celta en su parte benévola era más bien granjero y solo construía pequeñas poblaciones de granjas. Fueron los vikingos quienes introdujeron la construcción de mayores urbes y de fortificación en Irlanda.

La magia de esta tierra creada en el mar, aislada del continente europeo, esconde entrañables rincones también mágicos como la tierra de Tara al oeste de Dublin, donde vivía un rey supremo y que dirigía a los demás reyes y príncipes de las cuatro provincias mayores. 


Los símbolos celtas. El número tres. Era sagrado, el más importante en la cultura celta. Para ellos las cosas importantes formaban grupos de tres, como por ejemplo la trinidad que formaban algunos de sus dioses; el ciclo de la vida, formado por el nacimiento, la muerte y la reencarnación; o los tres elementos fundamentales del universo celta, la tierra, el agua y el aire.

Espiral de la Vida. Es una espiral triple. Representa la creencia de que la vida se movía en ciclos eternos. La espiral triple daría origen a otra figura conocida, el Trisquel.

Trisquel. Son tres brazos unidos en un punto central. Los brazos del Trisquel suponen la unión de los tres elementos fundamentales dentro del cosmos celta: la tierra, el agua y el aire.

Símbolo de la Caldera. Es una espiral triple metida en un círculo. Representa la transformación hacia el conocimiento, la pócima que la diosa Ceridwen elaboró en su caldero para transformar en sabio a su hijo Taliesin.

La música celta que hoy conocemos es una parte de la que siempre exisitió. Los instrumentos más representativos fueron y lo son hoy en dia, el harpa y el con pero con el paso del tiempo adoptaron la flauta, el violín o la viola. Cuando los ingleses o británicos invadieron en la época moderna la bella isla, introdujeron su propia música, apartando de la vida social los sonidos celtas. Solo en los pueblos, entre la gente más humilde se seguían interpretando. Hoy en dia en Irlanda tenemos a  Mary Black, los Chieftains y otros que rescatan las viejas canciones irlandesas, tanto celtas como las que se fueron creando en los pueblos, aunque queden pocos grupos celtas que solo quieran cantar en gaélico irlandés. El inglés como lengua actual para la expansión comercial, es evidente entre todos los irlandeses. 

Los Celtas Hispanos. A España también llegaron los celtas. Sobre todo por el Mar Cantábrico, próximo al Mar de Irlanda y de la Galia occidental, que por entonces estaba poblada por celtas. Se expandieron por el norte de España y llegando hasta el sur de España, aunque es bien sabido que principalmente, se mantuvo un asentamiento más duradero en el norte, a causa de la población de íberos, provinientes del norte de Africa y que poblaron prácticamente toda la península y que los romanos tuvieron que colonizar posteriormente.

Los Celtas del Continente. En Francia o la Galia, tenían unos puntos muy importantes de asentamientos celtas. Normandía y Bretaña eran los núcleos que más se impusieron y resistieron con el paso de los tiempos. En Italia, se expandieron hacia el norte y centro del país. En Suiza todavía hoy en día se recuerda a unos frailes irlandeses que en el medievo llevaron su cultura a una zona del país. El País de Gales o el país del Dragón Rojo, como se le conoce, defienden la tesis de que son los auténticos descendientes de aquellos celtas que repoblaron la isla después de la expulsión de los romanos. Ellos mismos, como los escoceses, hoy en dia, todavía defienden a capa y espada que ellos no son anglosajones. No son ingleses ni nunca lo han sido. Son galeses, celtas y defienden su propia lengua, autonomía y diversidad de opinión sobre la história de sus ancestros. Sus apellidos, su gastronomia, cultura... todo es diferente a la que conocemos hoy en día como la inglesa.

Un guerrero que fue muy conocido en el medievo fue Mynyddawg, un escocés que envió guerreros a luchar al sur de Escocia, por tierras de Yorkshire para expulsar a los sajones de sus territorios y fue llamado también por los galeses para hacer lo mismo dentro de la tierra del dragón rojo. La historia del clan gales de los Mabinogion, relata desde el siglo XI al XIII d.C. las crónicas de guerreros como Kulhwch su mujer Olwen. Explica en él cómo era la sociedad en aquella época, cómo se movían y qué hacían. En Irlanda existe “El Libro de Kells” guardado en la Universidad Protestante de la Trinity College de Dublín. En este manuscrito medieval consta el trabajo de uno de los monjes de Iona y que huyeron a Kells a causa de una incursión vikinga hacia el 806.

Volviendo a los mitos irlandeses, destacaremos los reyes del Munster y del Ulster. (Sur y Norte, muchas veces contradispuestos por dirigir la isla). Se dice que los ingleses se apropiaron del mito del Rey Arturo para ellos. Realmente la historia del rey Arturo es galesa, por lo que podemos decir que el rey Arturo si existió, fue bretón, tal y como se le conocía al pueblo galés por entonces. En el condado de Herefordshire al oeste de Inglaterra y fronterizo con Gales, se dice que existió Camelot. En esta zona hay todavía las ruinas de un castillo que pudiera haber sido construido sobre las ruinas de ese famoso castillo, e incluso hay quien cuenta que la piedra donde se guardaba la espada del padre del rey Arturo todavía se encuentra en alguno de los bosques de allí. 

La leyenda del rey Arturo. El rey Arturo (en galés y en inglés: Arthur) es un destacado personaje de la literatura europea, especialmente inglesa y francesa, donde aparece representado como el monarca ideal, tanto en la guerra como en la paz. Según algunos textos medievales tardíos, fue un caudillo britano que dirigió la defensa de Gran Bretaña frente a los invasores sajones a comienzos del siglo VI. Su historia pertenece principalmente a la leyenda y a la literatura, aunque se discute si Arturo, o un personaje similar en el que se habría basado la leyenda, existió realmente. Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas, en poemas galeses como Y Gododdin. El primer relato de la vida del personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae, de Geoffrey de Monmouth, quien configuró los rasgos principales de su leyenda. Monmouth presenta a Arturo como un rey de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas Británicas. En su relato aparecen figuras como el padre de Arturo, Uther Pendragon y su consejero, el mago Merlín, y elementos como la espada Excalibur; se menciona también el nacimiento de Arturo en Tintagel, así como su batalla final contra Mordred en Camlann y su retiro posterior a la isla de Ávalon junto a su hermana Morgana, una hechicera entrenada por Merlín. A partir del siglo XII, Arturo fue el personaje central del ciclo de leyendas conocido como materia de Bretaña, apareciendo en numerosos romances en francés. Chrétien de Troyes añadió otros elementos esenciales a su leyenda, entre ellos la figura de Lanzarote del Lago y la relación con el Santo Grial. Después de la Edad Media la literatura artúrica experimentó un cierto declive, pero resurgió durante el siglo XIX y continúa viva a comienzos del siglo XXI, tanto en la literatura como en otros muchos medios. De entre todas las versiones del relato, la más leída de entre las antiguas es La muerte de Arturo de Thomas Malory, que es, en palabras de L. D. Benson, la única obra literaria inglesa escrita entre Chaucer y Shakespeare, que aún hoy en día es leída con renovado fervor y placer. Esta obra ha sido también una de las más influyentes en las adaptaciones cinematográficas.  

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