30 de julio de 2012

Las Olimpíadas

Los Juegos Olímpicos se desarrollaron en Grecia durante casi doce siglos, entre el año 776 a. C. y el 393 d. C. En tiempos modernos, el barón Pierre de Coubertin fundó en 1894 el Comité Olímpico Internacional (COI), que desde entonces se encarga de organizar los Juegos Olímpicos modernos.


El barón Pierre de Coubertin (1 de enero de 1863, París - 2 de septiembre de 1937, Genève) fue un pedagogo e historiador francés, nacido como Pierre de Frédy y conocido por ser el fundador de los Juegos Olímpicos modernos.

Su padre quería que fuera militar, pero su temperamento sensible chocó con la dura disciplina de la Academia Militar de Saint-Cyr. Decidió dedicarse a la pedagogía, donde se sintió realizado por sus ideales. Se mudó a Inglaterra para perfeccionar sus estudios, donde conoce la «singular» doctrina del cristianismo muscular: la búsqueda de la perfección espiritual por medio del deporte y la higiene. Uno de los más destacados seguidores de esta ideología fue el pastor anglicano Thomas Arnold, del que Pierre se convirtió en discípulo.

Comienza a divulgar estos métodos por toda Francia: Crea sociedades atléticas en los institutos que se asocian en la Unión de los Deportes Atléticos (Union des Sports Athlétiques). Funda la primera revista dedicada al deporte: la Revue Athlétique, logrando que el gobierno francés acceda a incluirla en sus programas de la Exposición Universal de 1889.

El ministro de educación le envía a los Estados Unidos para que continúe su investigación sobre los métodos de enseñanza. El deporte comenzó a ser tomado en serio. De ser practicado por minorías o en el colegio, pasa a estar de moda y despertar entusiasmo.
Barón Pierre de Coubertin, (1915).

Pierre comienza a soñar con unir en una extraordinaria competición a los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad, sin ánimo de lucro y sólo por el deseo de conseguir la gloria, competir por competir, como dice la frase de Ethelbert Talbot “Lo importante no es vencer, sino participar”, frase mal atribuida a Pierre de Coubertin. La idea de Coubertin parecía insensata y chocó con mucha incomprensión.

Intentando convencer a todos, viajó por todo el mundo hablando de paz, comprensión entre los hombres y de unión, mezclándolo todo con la palabra Deporte. Al fin, en la última sesión del Congreso Internacional de Educación Física que se celebró en la Sorbona de París, el 26 de junio de 1894, se decide instituir los Juegos Olímpicos.

En Inglaterra, esta idea no es bien recibida y la opinión pública decide quedar al margen. Alemania reaccionó intentando boicotear los juegos. Grecia se opone, y su jefe de gobierno, Tricoupis, quiso impedir su realización, pues aquel lío salía muy caro a su país.

Coubertin consiguió que el príncipe heredero de Grecia, el Duque de Esparta, intercediera ante el káiser Guillermo, emperador de Alemania cuñado suyo, convenciendo a los ingleses y a su propio Gobierno. El príncipe consigue que se emita una serie de sellos conmemorativos para conseguir el dinero para los juegos. Además crea una suscripción pública con tan buenos resultados que consigue que Jorge Averof, un rico de Alejandría, corra con los gastos de la reconstrucción del estadio de Atenas.

El 24 de marzo de 1896, día de Pascua de Resurrección, el Duque de Esparta, tras un discurso, descubre la estatua del mecenas Jorge Averof. El rey Jorge de Grecia pronuncia por primera vez las palabras rituales:

Declaro abierto los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas.

LEMA: LO ESENCIAL EN LA VIDA NO ES VENCER, SINO LUCHAR BIEN

Este modesto principio sería el origen del movimiento olímpico moderno. Los Juegos Olímpicos se han celebrado, con las excepciones de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda Guerra Mundial, durante todo el siglo XX y principios del XXI, convirtiéndose en uno de los acontecimientos más populares del planeta.

La palabra olimpíada proviene del nombre de la llanura Olimpia, situada a 200 km de Atenas, que tomó su nombre del monte Olimpo (Ólympos), de origen desconocido, aunque compartido en la antigüedad por otras montañas de Grecia.

“Olimpíada” designa el intervalo que transcurre entre dos celebraciones consecutivas de los juegos olímpicos.

Fuente: El Castellano.org

Del Diccionario de la Real Academia Española:

olimpiada u olimpíada.
(Del lat. Olympĭas, -ădis, y este del gr. ᾿Ολυμπιάς).
1. f. Competición universal de diversos deportes que se celebra modernamente cada cuatro años en un lugar previamente determinado. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.
2. f. Fiesta o juego que se celebraba cada cuatro años en la antigua ciudad de Olimpia.
3. f. Período de cuatro años comprendido entre dos celebraciones consecutivas de juegos olímpicos. Fue costumbre entre los griegos contar el tiempo por olimpiadas a partir del solsticio de verano del año 776 a. C., en que se fijó la primera.
4. f. pl. Hond. Exámenes de recuperación de una o varias asignaturas que ha suspendido un alumno en un curso.

Fuente: Diccionario de la lengua española

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