4 de julio de 2012

El niño musulmán y la niña judía, Ayaan Hirsi Ali

Ayaan Hirsi Ali acaba de publicar un polémico libro —«Adán y Eva»—con el que quiere curar a los niños del prejuicio adulto. Hirsi Ali es considerada una de las figuras más influyentes del mundo. Nació en Somalia y se crió como una devota islamista. Hoy se declara atea y vive bajo amenaza de muerte. Su valiente lucha por los derechos de la mujer musulmana ha llenado su vida de sobresaltos y de polémica. Y ahora nos sorprende con una mirada hacia la infancia.


"Adan y Eva" cuenta la historia de un niño marroquí y una niña judía que viven en Amsterdam. No es precísamente una historia para antes de ir a dormir. Los padres de Eva son ricos y ostentosos. Adán, mientras tanto, vive en un barrio de inmigrantes de Amsterdam, aterrorizado  por su padre marroquí, que le maltrata. Adan y Eva aprenden a su manera lo que significa ser judío y árabe. Adan enseña a Eva la escuela del Corán, y Eva invita a Adan a beber vino en una comida judía. Ambas familias deciden prohibir la amistad entre los niños. Se llevan a Eva a un internado en Suiza y a Adan, a Marruecos.

Hirsi Ali, que vivió 14 años en Holanda, se espera las críticas de la comunidad musulmana. «Hay una escena en la que Adán es golpeado por su padre, y sé que esto provocará la ira en una comunidad en la que es común que se pegue a los niños», dijo la autora a The Independent. «Pero a veces tienes que ser provocativo para desencadenar la discursión abierta, algo que sencillamente no está ocurriendo ahora».
«Tampoco es fácil la vida de los niños»
La autora reconoce que no es una lectura fácil, pero añade que tampoco es fácil la vida de los niños. «Podemos jugar un importante papel si les animamos a ser más abiertos y a ser diferentes de sus padres. A menudo infravaloramos la importancia que tiene que los niños aprendan sobre otras culturas para que no acaben sentados en un aula sin hablar con sus vecinos sólo porque su origen es distinto. Fueron los libros los que me curaron de los prejuicios».

Hirsi Ali dice que todo empieza en la escuela. «Ahí es donde los niños aprenden cómo son y a respetarse. Vivimos en un mundo de prejuicio adulto», dijo al diario holandés De Telegraaf Daily. «La reconciliación empieza en la infancia».

De niña, Hirsi Ali era una ávida lectora, y los libros le abrieron los ojos al mundo occidental. En su adolescencia, la serie de Nacy Drew, por ejemplo, le mostró a una protagonista mujer que resolvía misterios y actuaba con libertad, como lo haría cualquier varón. Ese tipo de historias jugó un papel crucial en redefinición de lo que significaba ser occidental.

Su imagen de occidente había sido muy distinta. Hirsi Ali vivió toda su infancia "por el libro y para el libro" [de El Corán]. De adolescente, incluso había apoyado la fatwa contra el escritor británico Salman Rushdie por su libro "Los versos satánicos".

El padre de Hirsi Ali había estudiado fuera y se oponía a la mutilación genital. Pero poco después de que Hirsi Ali naciera, encarcelaron a su padre y su abuela realizó la tradicional operación en la niña cuando tenía cinco años.

A los seis, su padre se escapó de la cárcel y se marcharon a Arabia Saudí. Y más tarde a Etiopía, donde Hirsi Ali estudió secundaria en una escuela musulmana para chicas, en inglés.

En 1992, huyó de un matrimonio impuesto por su padre y se refugió en Holanda. Tuvo varios empleos temporales, desde limpiar hasta repartir correo. Aprendió holandés y trabajó como traductora e intérprete del somalí-holandés.

Finalmente, estudió ciencias políticas en la Universidad de Leiden. En el fatídico 11 de septiembre de 2001, su identificación como musulmana sufrió el mayor impacto. Renunció al Islam y se declaró atea en 2002.

Desde entonces no ha dejado de hablar en voz alta en defensa de los derechos de la mujer musulmana.
Hirsi Ali escribió el guión de la película "Submission" que dirigió y produjo en secreto Theo van Gogh. El film critica el trato que hace la sociedad islámica a la mujer. La controversia llegó hasta tal punto que Theo van Gogh fue asesinado en noviembre de 2004. El autor del crimen fue Mohammed Bouyeri, miembro del Grupo Hofstad. En el puñal clavado a su cuerpo, iba una carta: una amenaza de muerte dirigida a Hirsi Ali.

En el funeral del productor, la propia madre de Van Gogh animó a Hirsi Ali a continuar con el trabajo que ella y su hijo habían empezado. En 2005, la revista TIME la incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. Fue la heroína de la revista Glamour ese mismo año y ha recibido el premio Simone de Beavoir en 2008. Pero también recibe críticas. Entre otras, que sus seguidores son anti-islamistas y no mujeres musulmanas.
Desde el asesinato de Van Gogh, los servicios secretos holandeses protegieron la vida de Hirsi Ali, hasta octubre de 2007. Ahora Hirsi Ali trata de buscar fondos para financiar su seguridad. Hirsi Ali vive ahora en Estados Unidos y a creado la Fundación para la Libertad de Expresión y la Ayaan Hirsi Ali Security Trust. Fuente: Kindsein

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