26 de junio de 2012

El Universo visto como un holograma

Un holograma es una fotografía tridimensional producida con la ayuda de un láser. Para crear un holograma el objeto a fotografiar viene primero sumergido en la luz de un rayo láser, luego a un segundo rayo láser se lo hace rebotar sobre la luz refleja del primero y el esquema resultante de la zona de interferencia donde los dos rayos se encuentran es impreso sobre la película fotográfica. Cuando la película es revelada resulta visible sólo un enredo de líneas claras y oscuras, pero, al iluminar con otro rayo láser aparece el objeto original.


En 1982 Alain Aspect [físico de la universidad de París] y su equipo descubren que sometiendo a determinadas condiciones a las partículas subatómicas como a los electrones, ellas son capaces de comunicarse instantáneamente unas con otras independientemente de la distancia que las separa, sea 10 metros o 10 mil millones de kilómetros. Es como si cada individual partícula supiera exactamente que cosa están haciendo todas las demás. Este fenómeno puede ser sólo explicado de dos modos:

- o la teoría de Einstein que excluye la posibilidad de comunicaciones más veloces a la luz, que serían erradas
- o bien las partículas subatómicas son conectadas no-localmente

La hipótesis más acreditada es [la segunda.] David Bohm, conocido físico de la universidad de Londres, recientemente fallecido, opinó que los descubrimientos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe. A pesar de su aparente solidez, el universo es en realidad un fantasma, un holograma gigantesco y espléndidamente detallado.

En efecto, si el holograma de una rosa es cortado a medias y luego iluminado por un láser, se descubrirá que cada mitad todavía contiene la entera imagen de la rosa. Si seguimos dividiendo las dos mitades, veremos que cada minúsculo fragmento de película siempre contendrá una versión más pequeña, pero intacta, de la misma imagen.

De otra manera, de las normales fotografías, cada parte de un holograma contiene todas las informaciones poseídas por el holograma íntegro. Esta característica de los hologramas nos provee una manera totalmente nueva de comprender los conceptos de organización y orden En casi todo su transcurso la ciencia occidental ha actuado bajo el prejuicio de que el modo mejor de entender un fenómeno físico, se trate de una rana o de un átomo, fue seccionando y estudiando las varias partes.

Los hologramas nos enseñan que algunos fenómenos pueden exceder a este tipo de aproximación. La intuición le sugirió a Bohm una dirección diferente para así poder comprender el descubrimiento del doctor Aspect. Se convenció de que el motivo por el cual las partículas subatómicas quedan en contacto, independientemente de la distancia que las separa, reside en el hecho de que su separación es una ilusión.

En un cierto nivel de realidad más profunda, tales partículas no son entidades individuales sino extensiones de un mismo "organismo" fundamental.

Cada subdivisión necesariamente resulta artificial y toda la naturaleza no es otra cosa que una inmensa red interminable. En un universo holográfico hasta el tiempo y el espacio no serían más que principios fundamentales, ya que conceptos como la localidad (ubicación) son quebrantados en un universo donde nada está realmente separado del resto: también el tiempo y el espacio tridimensionales como así también las imágenes del pez sobre los monitores de TV, debería ser interpretados como simples proyecciones de un sistema mucho más complejo.

A un nivel más profundo, la realidad no es otra que un tipo de super-holograma, dónde el pasado, el presente y el futuro coexisten simultáneamente; esto implica que, teniendo los instrumentos apropiados, un día podríamos entrar en aquel nivel de la realidad y recoger las escenas de nuestro pasado por largo tiempo olvidado. Que otra cosa podría contener el super-holograma queda como una pregunta sin respuesta. Hipotéticamente, admitiendo que ello exista, debería de contener cada individual partícula subatómica que sea, que haya sido y que será, además de cada posible configuración de materia y energía: desde copos de nieve a estrellas, de ballenas grises a los rayos gama.

Si es verdadero que el universo está organizado según principios holográficos, cada partícula existente contendría en sí misma la imagen entera. Trabajando en el campo de investigación sobre las funciones cerebrales, también el neurofisiólogo Karl Pribram, de la universidad de Stanford, se ha convencido de la naturaleza holográfica de la realidad. Numerosos estudios en los años '20, demostraron que los recuerdos permanecen en determinadas zonas del cerebro: nadie logró explicar cuál es el mecanismo que permite al cerebro conservar los recuerdos, hasta que Pribram aplicó a este campo los conceptos de la holografía.

El Dr. Pribram cree que los recuerdos no son almacenados en las neuronas, o en pequeños grupos de neuronas, sino en los esquemas de los impulsos nerviosos que se entrecruzan por todo el cerebro. Por lo tanto, el cerebro mismo funciona como un holograma. La teoría de Pribram también explica de qué manera este órgano logra contener una tal amplia cantidad de recuerdos, en un espacio tan limitado. Ha sido calculado que el cerebro de nuestra especie tiene la capacidad de almacenar cerca de 10 mil millones de informaciones, durante el transcurso de la vida media, más o menos el equivalente a cinco ediciones de la enciclopedia Treccani.

Nuestra asombrosa capacidad de recobrar velozmente cualquier información del enorme almacén de nuestro cerebro resulta explicable más fácilmente, si se supone que ello funciona según principios holográficos. No es necesario hojear el gigantesco archivo alfabético cerebral, ya que cada fragmento de información semeja siempre estar instantáneamente correlacionado al todo. Y esta es otra particularidad típica de los hologramas. Se trata quizás del más elevado ejemplo en la naturaleza, de un sistema de correlación cruzada. 

Imagen: wikipedia

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