21 de mayo de 2012

El padre de la aeronáutica moderna

Fabricar una nave espacial no era tan difícil como impulsarla a suficiente velocidad para sacarla de la Tierra. Robert H. Goddard, de Massachusetts, había leído a los 16 años de edad el clásico de ciencia ficción "La Guerra de los Mundos" de H.G. Wells, y soñó con vuelos espaciales.


Con su sueldo de profesor ensayó prototipos de cohetes inspirándose en los voladores de los fuegos de artificio, pero se dio cuenta de que el combustible sólido era demasiado inflamable y destruiría cualquier nave. Entonces pensó en oxigeno líquido con gasolina y los mezcló creando así el primer cohete propulsado por combustible líquido de la historia.


Para 1926 había diseñado, construido y volado el primer cohete de combustible líquido del mundo.

Lanzado el 16 de marzo de 1926 desde la granja de su tía Effie en Auburn, Massachusetts, el cohete apodado "Nell" alcanzó una altitud de 12,5 metros en un vuelo que duró unos 2 ½ segundos.

Durante su carrera, Goddard fue ridiculizado por la prensa por haber sugerido que los cohetes podrían volar hasta la Luna, pero él continuó sus experimentos, apoyado en parte por el Instituto Smithsoniano y defendido por Charles Lindbergh. Ampliamente reconocido como un experimentador talentoso y un genio de la ingeniería, sus cohetes estaban muchos años adelantados a su tiempo.

A Goddard le fueron concedidas más de 200 patentes de tecnología, la mayoría hasta después de su muerte en 1945. Un cohete de combustible líquido construido sobre los principios desarrollados por Goddard llevó seres humanos hasta la Luna en 1969. La prensa incluso escribió para retractarse de haberlo ridiculizado. Este es un ejemplo de constancia y perseverancia.

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