27 de marzo de 2012

¿Hay vida después de la Tierra?


Ken Nealson, experto en Geobiología y Director del Centro para la Detección de vida de la NASA. Se considera un hombre optimista. Tiene la firme convicción de que nuestro mundo no es el único que alberga vida. 

Para buscarla, cree que debemos agujerear el suelo de Marte y, si estuviera en su mano, enviaría una misión Encélado, luna de Saturno. Eso sí, si encontramos algo, puede ser tan diferente a lo que conocemos que ponga patas arriba las leyes de la biología.

El científico estuvo en Madrid para impartir una conferencia en un ciclo científico de la Fundación Banco Santander.

Pregunta: ¿Somos un error en el Universo? ¿Algo excepcional?
Respuesta: La vida es un accidente, pero no creo que sea única y especial. La posibilidad de que haya vida exactamente como nosotros es cero, pero teniendo en cuenta que puede haber millones de planetas parecidos a la Tierra, estoy seguro casi al 100% de que tiene que haber vida en otros planetas.

P: ¿Cómo la buscamos?
R: Desgraciadamente, solemos buscar lo que ya conocemos, pero eso es un error, la vida puede adoptar muchas formas diferentes. Hay que definirla por lo que hace, no por lo que parece. Lo que hemos aprendido sobre las bacterias en los últimos veinte años ha cambiado nuestra visión de en qué lugares podría haber vida aparte de la Tierra. Las bacterias son mucho más resistentes y duras que nosotros y muy versátiles en cuanto a lo que comen y respiran. Yo siempre digo que hay que recordar cómo era la Tierra hace 2.000 millones de años, había mucha vida pero aún no emitía una gran señal a la atmósfera.

P: Cada poco tiempo aparece un prometedor exoplaneta que parece tener las condiciones para albergar vida. Por ejemplo, los del sistema Gliese. ¿Cuál es el mejor candidato?
R: Creo que debemos considerar que todos esos exoplanetas son buenos candidatos e intentar averiguar lo máximo posible. Para mí, lo importante es que tengan campo magnético, porque cualquier sol emite rayos cósmicos y viento solar de los que hay que protegerse. Hacen falta los elementos químicos adecuados, algún disolvente -atención, no necesariamente agua- y una fuente de energía, un sol, que no esté ni muy cerca ni muy lejos. Pero estos planetas están a muchos años luz de distancia. No es como cuando Colón partió rumbo a América.

P: Y si no nos vamos tan lejos, ¿dónde podemos buscar en nuestro Sistema Solar?
R: Primero, en el subsuelo de Marte. Es posible que en algún momento haya habido vida allí, pero es seguro que no la hay ahora en su superficie.

P: El rover Curiosity, que ahora está de camino al planeta rojo, ¿podrá darnos la respuesta definitiva?
R: No, no lo creo. No lleva ningún elemento para perforar. Pero nos va a enseñar muchas cosas nuevas sobre la atmósfera marciana y la formación de metano, si éste se produce biológicamente... Quizá otros lugares que no sean Marte tengan mayor potencial para encontrar vida.

P: ¿Cuáles son?
R: Las lunas de Júpiter Calixto, Ganímedes y Europa. Cada una de ellas tiene más agua incluso que la Tierra, pero no sabemos cuál es el grosor de su capa de hielo. Si es de muchos kilómetros, no podríamos perforarla. También enviaría una misión a Encélado, la pequeña luna de Saturno, que emite vapor de agua. Sería apasionante y no tan caro. Y hay un tercer lugar: Titán. Sabemos que tiene grandes océanos, pero están compuestos por etano o metano líquido. Si albergaran vida, sería muy diferente a la que tenemos en la Tierra y, como las temperaturas son bajas, se desarrollaría muy lentamente.

P: ¿Qué aspecto tendría?
R: Muy extraño. El agua es un disolvente polar, tiene una carga, y si introduces aceite forma una gota y no se disuelve. El metano y el etano no son polares, si introduces aceite enseguida se va a disolver. La vida estaría boca abajo, todas las reglas que conocemos habría que cambiarlas.

P: ¿Cuándo sabrá la humanidad si existe vida fuera de la Tierra?
R: Es muy difícil responder. Podría ocurrir mañana.

P: ¿Y vida inteligente?
R: Siempre es posible que recibamos un mensaje de algún lugar, igual que nosotros estamos continuamente emitiendo mensajes. Cualquier forma avanzada de vida debe tener una manera de comunicarse, y tenemos casi la certidumbre de que utilizaría las mismas frecuencias que nosotros, porque son las que disfrutan de menos interferencias. Pero la verdad, es decepcionante que no haya habido una sola señal en muchos años.

Autor:   Judith de Jorge 

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