21 de diciembre de 2011

Del cine mudo al sonoro: The artist

‘The Artist’ es un ejercicio de nostalgia. Cuenta cómo fue el paso del cine mudo al sonoro y lo hace de la mejor manera posible, con una película muda y en blanco y negro. Cada fotograma evoca recuerdos de aquellas historias en las que los diálogos no eran más que intertítulos. Michel Hazanavicius, director de ‘The Artist’, ha elaborado una lista con las seis películas mudas que le inspiraron. 

El director francés Michel Hazanavicius, convertido en el personaje cinéfilo del momento por haberse atrevido a hacer una película como The Artist –muda y en blanco y negro– sabe mucho del cine que se hacía antes de 1929, cuando el sonido irrumpió en Hollywood. Adora el formato y reconoce que ha bebido de la fuente de inspiración de los grandes clásicos para que el resultado haya sido el que ha sido. En una entrevista concedida a Indiewire se ha lanzado a elaborar una lista de las seis películas que más le han influido en su trabajo en The Artist.

Hacer esta película era un sueño que Hazanavicius perseguía desde hace años. Lo complicado era convencer a los productores de que invirtiesen en un proyecto como este en la era del 3D y los efectos especiales. Espero su momento y lo consiguió. Rodar en este formato The Artist no era un simple capricho de amante del cine mudo. “Me parecía que era más fácil que el espectador aceptase una historia como esta, sobre el cine mudo, contándolo como una película muda”, explicó el director y guionista en la presentación en Madrid.

Y es que The Artist cuenta la historia de un actor de cine mudo incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y al que la llegada del sonoro le pasa por encima como una apisonadora. Dice Hazanavicius que para construir el personaje de George Valentin tuvo en mente historias como las de John Gilbert y Douglas Fairbanks, pero también cualquier cambio que se produce en el presente y que requiere de la adaptación del hombre.

Como amante del formato mudo, lo defiende a capa y espada. “El hecho de que no haya sonido, diálogo, deja un margen de participación para el espectador que es extraordinario. Está obligado a recrear con su imaginación esas partes que faltan. De esta manera, la película forma parte de él, le implica”, ha explicado. Y para construir esa atmósfera que evoca el cine antes de que el sonido irrumpiera en su vida, Hazanavicius se inspiró en seis clásicos del género.

1. La ley del hampa (Underworld)

Dirigida en 1927 por el genial Josef von Sternberg, La ley del hampa cuenta la historia de un ladrón y un abogado alcohólico y como se establece una relación de amistad y camaradería entre ellos. Esta película está considerada como la iniciadora del género de gángsters.



2. Garras humana (The Unknow)

Detrás de este título se encuentra otro de los grandes directores del cine mudo, Tod Browning. Producida también en 1927, está ambientada en el circo, donde un hombre sin brazos se gana la vida lanzando cuchillos con pasmosa facilidad. Allí se enamora de la bella protagonista.



3. Amanecer (Sunrise)

Del mismo año, 1927, es esta película de F. W. Murnau. La historia de amor y crimen entre un campesino y una mujer rica que acabará pidiendo a su amante que mate a su esposa.



4.Y el mundo en marcha (The Crowd)

Hazanavicius incluye también en su lista de películas inspiradoras esta de King Vidor producida en 1928 y que retrata la Nueva York de principios del siglo XX. Una ciudad que promete el sueño americano y con la que el protagonista debe enfrentarse para conseguirlo.



5.El pan nuestro de cada día (City Girl)

De nuevo F. W. Murnau aparece en la lista. Basada en la obra The Man Turtle, de Elliott Lestre, City Girl cuenta la historia de una chica de Minnesota que se muda a Chicago. Lo curioso de esta película es que Murnau la concibió muda, pero al rodarla en 1930 los productores de la Fox le obligaron a incluir sonido en algunas partes.



6.Luces en la ciudad (City Lights)

El espíritu de esta película invade por completo The Artist. Estrenada en 1931, como George Valentin, el genio del cine mudo que era Charles Chaplin se atrevió con una muda en pleno boom del sonido. Esta, la que cuenta la historia de amor entre un vagabundo y una chica ciega, es una de sus mejores películas sin necesidad de diálogos o más aderezos.



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