6 de agosto de 2011

La Revolución Francesa: una mutación histórica

En 1789, un movimiento revolucionario sacudió Francia, una de las potencias de Europa. La Revolución, cuyo ideario expresó la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, puso fin en una década a las instituciones del Antiguo régimen y creó un orden político y social acorde con las exigencias de la burguesía y la incipiente civilización industrial.

La ejecución de Luis XVI, la guerra contra las coaliciones de las monarquías europeas, y el Terror jalonaron una década revolucionaria.

A fines del siglo XVIII, la sociedad francesa se había ido transformando hasta colocar a la burguesía, enriquecida gracias al comercio colonial, en condiciones de aspirar a un poder que solo había ejercido hasta entonces la nobleza. Una crisis económica coyuntural, que agravó la miseria del pueblo, sumada al déficit financiero del Estado, precipitaron la caída de la monarquía absoluta.

Los Estados generales

En mayo de 1789, el reinado de Luis XVI llegó a una situación tan desesperada que no tuvo otra alternativa que convocar en Versalles, los Estados generales formados por la nobleza, la Iglesia y el tercer estado. El 6 de mayo, el día siguiente al inicio de las sesiones, el tercer estamento adoptó el nombre de "los comunes" y, el día 9 de julio, expresaban su oposición a los privilegios fiscales de la nobleza y el clero, al tiempo que se declaraban Asamblea Constituyente.

En el Juramento del Jeu de Paume, se comprometieron a no disolverse hasta haber dado una constitución a Francia estableciendo un gobierno parlamentario. La caída, en julio, de Necker, ministro de hacienda, que fue sustituido por el barón Breteuil, el valido de la reina María Antonieta, precipitó los acontecimientos.

La toma de la Bastilla



El 14 de julio, el pueblo de París se alzó en armas y tomó al asalto la Bastilla. El rey, incapaz de contener la corriente revolucionaria, restituyó a Necker y legalizó oficialmente las medidas adoptadas por la Asamblea y los gobiernos provisionales de las provincias.

La Declaración de los derechos del hombre

La insurrección se propagó por el país. la Asamblea Constituyente aprobó la abolición del régimen feudal y los privilegios del clero y la nobleza, así como la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto), que establecía los nuevos valores y extendía el acta de defunción del Antiguo régimen. Una muchedumbre de patriotas acompañada por la guardia nacional, marchó hacia Versalles y tras vencer a la guarnición de Palacio, forzó una nueva capitulación del monarca que aprobó los decretos de agosto y la Declaración.

La Asamblea instauró de aquel modo un nuevo orden político que fuera rubricado por la Constitucón de 1791. Basado en las libertades del individuo (de pensamiento, de prensa, de credo religioso), sancionaba la propiedad privada y aceptaba formalmente el principio de igualdad.

En lo político, transfería la soberanía hasta entonces encarnada en el monarca por derecho divino, a la nación, haciendo de cada súbdito un ciudadano soberano, y propugnaba la separación de poderes. En su texto supo recoger diversos elementos presentes en la Declaración de Independencia de la joven república norteamericana (1776) que provenían de la filosofía política ilustrada.

Hacia un nuevo estado

En dos años, la Asamblea promovió una serie de leyes que tenían por objeto institucionalizar un nuevo régimen político acorde con las exigencias de la burguesía y del pueblo, recabando la cooperación de la realeza y de la nobleza liberal. Sin embargo, la organización de una contrarrevolución, tanto de dentro como de fuera del país, haría que aquella voluntad se malograra.

En la Asamblea cobró cuerpo una nueva clase política. Los aristócratas de sentaban a la derecha, los monárquicos en el centro, y a la izquierda se situaban los patriotas, radicales y jacobinos.

En 1789 los bienes eclesiásticos fueron declarados bienes de la nación. En julio de 1790, la Asamblea aprobó la Constitución Civil del Clero, que sería condenada por Pío V, y vendría a agravar aun más la división de los franceses. El rey que se había negado reiteradamente a sancionar las leyes de la Asamblea, trató de huir con su familia. Detenidos la noche del 25 de junio 1791 en Varennes, fueron llevados de nuevo a París. Interpretada como una traición, su huída precipitó los acontecimientos.

El auge revolucionario

La huída del monarca desató la agitación republicana que acabó saldándose con una masacre el 17 de julio, de los reunidos en el Campo de Marte para reclamar la destitución del rey.

El 13 de setiembre era aprobada la Constitución que instauraba la monarquía parlamentaria. En la nueva Asamblea legislativa los representantes de la Gironda, y quienes consideraban prioritario consolidar la revolución y extenderla a Europa, lograron, el 20 de abril 1792, con el beneplácito del monarca interesado en la derrota de la revolución, que Francia declarar la guerra a Austria y, por extensión, a toda la Europa del Antiguo régimen.

Radicalización

Las operaciones militares al principio no fueron favorables a Francia que continuaba sumida en una profunda crisis económica. Con París amedrentado por las tropas prusianas del duque de Brunswick que amenazaba con tomar sangrientas represalias si no se rendía, el 10 de agosto el pueblo se sublevó, y tomó las Tullerías, derrocando al monarca al que se acusó de traición.



A partir de setiembre, tras la derrota prusiana en Valmy, el proceso revolucionario se radicalizó. El triunfo de la insurrección llevó a convocar una Convención que, elegida por sufragio universal, redactaría una nueva constitución republicana. Las elecciones dieron el poder los jacobinos de Robespierre, a Danton y a Marat. El régimen del terror y violencia generalizada se cobró su primera víctima en Luis XVI, que fue guillotinado el 21 d enero de 1793.



La caída de la monarquía ahondó aun más la separación entre los partidarios de dar prioridad a la defensa del orden y aquellos que consideraban primordial defender la revolución contra la amenaza aristocrática. la ejecución del rey hizo, además, que todas las monarquías europeas se aliaran formando una primera coalición contra Francia, liderada por Austria.

El Terror

La República declaró en febrero de 1793 la guerra a Inglaterra y a los Países Bajos austríacos, y llamó a filas a 300.000 hombres.

El malestar crecía en provincias y estalló la insurrección de Vandée. Otros levantamientos se sucedieron en distintos lugares de Francia.

El 24 de junio la Convención aprobó la Constitución del Año I y otorgó plenos poderes al Comité de Salvación Pública dirigido en ese momento por Robespierre.



Bajo el régimen del terror se detuvo a 300.000 sospechosos de los cuales 17.000 fueron ejecutados en la guillotina, entre ellos la reina María Antonieta, el 16 de octubre de 1793 (25 Vendimiario). Se ejecutó a los girondinos y a los seguidores de Danton y otros grupos sospechosos. Robespierre fue elegido presidente de la República el 16 Pradial (4 de junio).

Termidor

El 9 Termidor (27 de julio), alcanzada la victoria sobre los austríacos en Fleurus (26 de junio), la Convención dio un golpe de estado con el que revocó todos los poderes que había concedido al Comité. Aislado, Robespierre y muchos de sus seguidores fueron detenidos y ejecutados.

Con la caída de Robespierre y los jacobinos, el 10 Termidor comenzó el declive de la revolución y comenzó la "reacción termidoriana": los moderados que asumieron el poder, aunque mantuvieron la República, derogaron cuanto habían hecho los jacobinos.

La promulgación de la Constitución del Año III (1795) marcó el nacimiento de una república burguesa censitaria que iba a prescindir de buen número de conquistas revolucionarias. Así, de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano solo quedarían recogidos los principios formales de libertad, igualdad y solidaridad.

Disuelta la Convención, el nuevo régimen republicano, moderado y liberal, se basó en la separación de poderes. El ejecutivo se supeditó al legislativo, dividido éste en dos cámaras: el Consejo de los Quinientos que elaboraba y proponía leyes, y el Consejo de los Ancianos, integrado por 250 representantes, que votaban dichas leyes y eran asimismo responsables de escoger a los cinco directores que formaban el ejecutivo entre una lista de 50 nombres que les era presentada por el Consejo de los Quinientos.

El Directorio

El primer ejecutivo surgido del 9 Termidor, pese a su inicial inclinación hacia los jacobinos, las tensiones con los radicales decantaron al primer Directorio que personificaba el deseo de moderación termidoriana a buscar apoyos entre los girondinos y los monárquicos constitucionalistas.

El nuevo gobierno sancionado por la nueva Constitución favoreció el ascenso al poder de las nuevaselites y sobre todo de los propietarios. La res publica, la política, fue quedando reducida a mera táctica para el ejercicio del poder que se reservaba a los hombres cultos, a los técnicos y a los legisladores.

En Francia se pacificaron las provincias del oeste y se eliminó toda presencia extranjera en su territorio, cuyas fronteras se habían ensanchado notablemente con la incorporación de los Países bajos austríacos en 1795, y de Córcega en 1796, al tiempo que las Provincias Unidas se convertían en la República Bátava. Los éxitos militares del Directorio obligaron a Austria a pedir la paz.

En el plano social la insurrección de los Iguales en 1796 impulsada por Gracchus Babeuf, si bien fue aplastada y sus líderes ejecutados, marcó el nacimiento de un nuevo movimiento revolucionario que cobraría su verdadera importancia en los soglos XIX y XX. Pero la revolución social, con su ideario de un orden más justo, quedó congelada.




El primer Directorio en realidad dependía del poder de los militares y, en especial, del más brillante de todos ellos, el joven general Napoleón Bonaparte. El golpe de estado antimonárquico del 1797 puso fin al primer Directorio. El segundo y el Consejo de los Quinientos fueron, a su vez, derrocados con un nuevo golpe de estado que condujo al Consulado. Bonaparte y otros dos hombres formaron el triunvirato consular que acometió la reforma de la administración y de las instituciones aunque no tardó en ser el gobierno de un único cónsul vitalicio, Napoleón Bonaparte.

Los sans-cullotte

En la Francia prerrevolucionaria, la nobleza y las clases privilegiadas se distinguían por su atuendo, compuesto éste por medias de seda, y calzones dorados (culottes dorées). Cuando estalló la revolución, los calzones fueron de inmediato vistos como símbolo del Antiguo régimen de modo tal que los patriotas adoptaron el pantalón de paño a rayas de manera tal que se les denominó los "sans-culotte" o sin calzón.



El sans-culotte fue el actor principal de las jornadas revolucionarias durante el periodo jacobino (1793-1794), cuando la Revolución francesa alcanzó su punto más virulento. Marat y Saint-Just expresaron las aspiraciones de los sans-culottes de un orden social más justo, un legado que la conspiración de los Iguales de Babeuf y los enragés de Jacques Roux transmitirían.

Robespierre el incorruptible



El 7 de febrero de 1794, pocos días después de abolirse la esclavitud en las colonias francesas y antes de lanzar la última oleada de medidas del régimen del Terror, Robespierre pronunció estas palabras ante la Convención nacional: "... Solo en la democracia es el Estado verdaderamente la Patria de todos los individuos que la componen, y pueden contar con tantos defensores interesados en su causa como ciudadanos tenga. ... los franceses son el primer pueblo del mundo que ha establecido una verdadera democracia, llamando a todos los hombres a la igualdad y a la plenitud de los derechos de la ciudadanía ... El alma de la república es la virtud, la igualdad, y vuestra finalidad es fundar y consolidar la República ... todo aquello que sirva para excitar el amor a la patria, purificar las costumbres, elevar los espíritus, dirigir las pasiones del corazón humano hacia el interés público, debe ser adoptado o establecido por vosotros; todo lo que tiende a concentrarlas en la abyección el yo personal, a despertar el gusto por las pequeñas cosas y el desprecio de las grandes, debéis eliminarlo o reprimirlo. En el sistema de la Revolución francesa, lo que es inmoral es impolítico, lo que es corruptor es contrarrevolucionario. la debilidad, los vicios, los prejuicios, son el camino de la monarquía."

El calendario republicano

El régimen del Terror instauró la fiesta del Ser Supremo y el cambio del calendario por el republicano. En éste los meses de la primavera eran Germinal, Floreal, y Pradial; Mesidor, Termidor y Fructidor, los del verano. El otoño incluía Vendimiario, Brumario y Frimario; y el invierno los de Nivoso, Pluvioso y Ventoso...

La Marsellesa

El himno patriótico La Marsellesa, que empieza "Allons enfants de la patrie, le jour de gloire est arrivé..." lo compuso Claude Rouget de lisle, capitán de la guarnición de Estrasburgo en abril de 1792. Su nombre se debe a que fue adoptado por el batallón de mareselleses que entraron en parís durante la insurrección del verano de 1792. En 1795, un decretoo de la Convención lo convirtió en el himno de la República Francesa.

Fuente: La Revolución Francesa, PASA, 2006

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