30 de julio de 2011

Historia de la calculadora

Habitual en el bolsillo de ingenieros, vendedores, estudiantes, financieros y un sinfín de profesionales, la calculadora acabó con la pesadilla de calcular raíces cuadradas y tantos por ciento. Dicen que por su culpa, los jóvenes ya no saben multiplicar a mano; pero lo más probable es que gracias a ella, nunca tengan que hacerlo. Al fin y al cabo, las matemáticas no consisten tan solo en resolver operaciones sino en entender cuándo y para qué se utilizan...

El origen de los signos

A pesar de la larga historia del álgebra, los signos que empleamos en la claculadora y en el papel para representar las operaciones matemáticas son relativamente recientes. Los de la suma (+) y la resta (-) se utilizaron por primera vez en un libro de aritmética comercial de 1489 escrito por Johann Widman. El de igual (=) lo inventó Robert Recorde en 1557 inspirándose en los signos que designaban el exceso y el defecto en los libros de contabilidad. Los signos de multiplicar (x) y el de dividir (:) fueron utilizados por primera vez en 1657 por William Oughtred. Antes de la aparición de todos estos signos se usaban palabras o sus abreviaturas. Por ejemplo, para la suma, se ponía p (del latín, plus), y para la resta, m (del latín, minus).

La calculadora de Blaise Pascal

El francés Blaise Pascal (1623-1662) fue un niño precoz que, a los 16 años, realizaba ya complicadas demostraciones matemáticas. A los 17 redactó un tratado sobre las secciones cónicas en el que incluía, entre otras 400 proposiciones, el así llamado teorema de Pascal. Para ayudar a su padre, recaudador de impuestos, construyó, con 19 años, su famosa calculadora que causó el asombro de Descartes y de la Reina Cristina de Suecia. Reconocido con los derechos para explotar en exclusiva su invento, construyó hasta 50 unidades, pero su precio era demasiado alto y la empresa resultó ser un fracaso total.

Nacimiento del cero

La numeración que utilizamos, aunque se denomina arábiga, nació en la India hacia el siglo V de nuestra era. Además de los signos que representan cada cifra, el sistema tenía la peculiaridad de ser posicional, esto es, que existe una posición para las unidades, otra para las decenas, otra para las centenas... lo cual facilita mucho el cálculo.

Probablemente, esta peculiaridad se inspiró en el ábaco cuyas cuentas también son posicionales. Pero existía un problema a la hora de representar una columna que estuviera vacía. Por ejemplo en el número 1.805 hay un millar, ocho centenas, y cinco unidades pero ninguna decena. Para diferenciarlo del 185 se hizo necesario crear un símbolo y así fue como nació el cero. Es decir, la representación de la "nada".

Hoy estamos acostumbrados a esta cifra vacía, pero no fue sencillo inventarla. Durante milenios nadie sintió la necesidad de contar con un número que designase lo inexistente. Fueron los árabes los que trajeron a Europa la numeración india y con ella, el cero.

El primer matemático conocido que lo usó fue Al-Khwarizmi en un libro escrito en 810. Hasta el siglo XII su uso no se generalizaría en Europa...

El ábaco

El ábaco es un bastidor de madera cruzado por una serie de alambres paralelos en cada uno de los cuales se insertan varias bolas que permiten realizar cálculos modviéndolas arriba y abajo. La palabra ábaco proviene de la voz griega abax, que significa mesa o tabla.

Probablemente el ábaco fuera el resultado de la evolución de sistemas más primitivos en los que se contaban piedrecillas sobre una serie de líneas dibujadas en el suelo. Su utilización es sencilla aunque requiere entrenamiento.

Normalmente está dividido en dos partes: una superior con dos piezas móviles con un valor de cinco unidades, y una inferior con cinco piezas de valor unitario. En su posición inicial las piezas inferiores se sitúan abajo y las superiores, arriba. Los usuarios habituados alcanzan tal rapidez en su manejo que el observador no puede seguir el movimiento de las manos durante el cálculo.

La primera noticia referente al ábaco data de 2630 a.C.

La computadora

Más de 100 años antes de que se hiciera realidad el primer prototipo de odenador, el matemático inglés Charles Babbage (1792-1871), ideó la primera computadora de funcionamiento mecánico.

Su intención era la de combinar las funciones de la calculadora de entonces con un sistema de resoluciónde problemas de lógica. En 1822 construyó una primera máquina capaz de realizar cálculos diferenciales y, 12 años más tarde, con ayuda de Ada Lovelace –hija del poeta Lord Byron–, diseñó lo que denominó "calculadora digital y analítica universal". Esta máquina era un conjunto de mecanismos, engranajes y ruedas dentadas: 25.000 piezas que se movían de acuerdo con una serie de tarjetas perforadas. Era tan compleja que no consiguió construirla. Sí lo hizo un grupo de científicos a partir de sus planos entre 1985 y 1991 para demostrar que realmente funcionaba para el cometido para el cual había sido diseñada.

La calculadora electrónica portátil

En 1971 la empresa norteamericana Texas Instruments presenta la primera claculadora electrónica portátil, la Data-Math, desarrollada por el inventor del chip, Jack Saint Clare Kilby.

La pantalla de la data-Math es luminosa y utiliza diodos. Su precio es asequible (149,5 dólares) y esto la convierte en un éxito de ventas inmediato. En años sucesivos irán apareciendo todo tipo de variantes con numerosas funciones, pantallas de cristal líquido, programables, etc. Fuente: Inventos del milenio, El País Aguilar

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